Theano nace en el año 546 a. C. en Crotona (sur de Italia). Fue hija de Brontinus, que pertenecía al grupo religioso de los órficos (estos proponían una innovadora interpretación del ser humano, como compuesto de un cuerpo y un alma, un alma indestructible que sobrevive y recibe premios o castigos más allá de la muerte) que suponía un enfrentamiento a las tradiciones religiosas vigentes en ese momento en Grecia. Al igual que los órficos, los pitagóricos le debían muchas de sus creencias a la mitología egipcia.
Su padre dedicó parte de su fortuna a la protección de las artes y las ciencias. Y entre sus protecciones se encontraba el filósofo Pitágoras, quien había fundado su escuela filosófica en Crotona. Por este motivo, su padre la envió a estudiar a esta escuela.
Pasados unos años y debido a las especiales facultades de Theano, ésta pasó a ser profesora en la escuela de Crotona, que no hacía ningún tipo de discriminación sexista para pertenecer a la misma (prueba de lo anterior es que se pueden contabilizar hasta dieciséis mujeres que formaron parte de la comunidad pitagórica más antigua).
Theano se casó con Pitágoras cuando éste ya era viejo, y aunque no se sabe con certeza cuántos hijos llegaron a tener, tuvieron una hija llamada Damo así como un hijo llamado Telauges.
Se cuenta que un discípulo joven se enamoró de Theano en cuanto la vio y preguntó su edad a Pitágoras, quien le respondió: «Theano es perfecta y su edad es un número perfecto». «Maestro, ¿no podría usted darme más información?», insistió el enamorado, a lo que el pensador contestó: «La edad de Theano, además de ser un número perfecto, es el número de sus extremidades multiplicado por el número de sus admiradores que es un número primo».
A la muerte de Pitágoras sobre el 500 a.C. Theano, se hizo cargo de la Escuela, conservando el cuerpo principal de las doctrinas de su Maestro y esposo. De hecho, posteriormente, la Escuela se dividió: de un lado, un grupo de los acusmáticos (que se centraron en conservar las enseñanzas exotéricas, tal y como las recibieron, sin apenas cambios); mientras que los matemáticos se consideraron los continuadores de su obra, que gracias a Theano conservaron el lado más profundo de sus enseñanzas, profundizando en los conocimientos filosóficos y esotéricos. Gracias a ella las ideas del filósofo samio pudieron sobrevivir a la destrucción y al exilio, a las persecuciones y matanzas que hubo, no solo en Crotona sino en las demás «filiales» de la Antigua Grecia; inspirando a Platón y a los neoplatónicos, llegando su legado hasta la República Romana, según cuentan Plutarco y Cicerón, seguidor igualmente del neopitagorismo.
Si bien fue Pitágoras de Samos quien encendió la antorcha, hay que reconocer también que fue una mujer de Crotona, una filósofa, una matemática, una maestra, quien supo mantenerla encendida, y transmitirla a las generaciones posteriores, a toda la Humanidad.
Su ideología:
Theano pensaba que el Universo estaba regido por el número (las matemáticas eran la vía para conocer el orden que regía el Cosmos): la búsqueda de la perfección y la armonía en formas y proporciones le llevó a trabajar en el número áureo, el cual aparece en la naturaleza frecuentemente y fue el primer número irracional que conocieron los griegos. Este número lo conoció por ser el resultado de dividir la longitud de la diagonal entre la longitud del lado del pentágono que aparece en el signo de la escuela pitagórica, el pentagrama.
Además de ello, en un tratado sobre la construcción del universo, Theano coincidiría con la escuela pitagórica en que éste está formado por diez esferas concéntricas: el Sol, la Luna, Saturno, Júpiter, Marte, Venus, Mercurio, la Tierra, la Contra-Tierra, y las estrellas. Los siete primeros describen una órbita en torno a un fuego central, y las estrellas están fijas y se consideran inmóviles; en su teoría, las distancias entre las esferas y el fuego central están en la misma proporción que los intervalos en las escalas musicales.
Se le atribuye haber escrito tratados de matemáticas, física y medicina. Además de varios textos, de: una «Vida de Pitágoras», una «Cosmología», «Teorema de la razón áurea», «Teoría de los números» y «Construcción del Universo», además de varias cartas y una obra de orden moral, titulada «Sobre la Piedad», en la que expone la responsabilidad del hombre y de la mujer como mantenedores de la Ley, la Justicia y la Armonía. Aunque debido a que todos los trabajos eran escritos bajo el nombre de Pitágoras, resulta difícil determinar quién es realmente el autor. Los trabajos escritos por los pitagóricos no se conservan en papel y los conocemos gracias a los escritos de otros autores como Platón y Heródoto.
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